Amor a la Naturaleza

Texto: Celia Gayosso Moreno



El fotógrafo xalapeño Héctor Montes de Oca, formado en la clásica usanza de que el artista debe conocer bien su oficio y técnicas, así como estar bien consciente de su condición expresiva, ha emprendido en años recientes un camino de exploración de las nuevas posibilidades que la digitalización ofrece a la fotografía y como resultado presenta al público su cuarto calendario con trece. El cuarto año consecutivo de aparición de su calendario Kodak Professional de México es muestra de ello; en el que resulta notable la renovación, que no sustitución, de sus principios estéticos.






El diseño y la tipografía de los meses es un trabajo más bien de escritorio o bien de trabajo en computadora, laborioso, pues aquí debe pensarse también la composición. Existen imágenes que por su contenido no "aguantan" ninguna forma de tipografía. Ese es el importante trabajo del diseñador, que de no cuidarse perderían fuerza.

Jacobo Alvarado García, especialista en temas de fotografía publicitaria y digital, como diseñador del calendario hace una excelente labor, puesto que su trabajo es estar al servicio de la imagen apuntalándola y no compitiendo con ella.

Montes de Oca ha trabajado cuidadosamente las imágenes, que al haber sido modificadas digitalmente en el programa Adobe Photoshop, han sufrido más que una reinterpretación, una reinvención. Sin embargo, lo interesante es la obvia coherencia que tienen estas imágenes de paisajes con geografías y temáticas tan diversas, que no es más que el resultado de las intenciones estéticas de un autor que sabe utilizar sus medios para expresarse.
Entre estas escenas tan separadas por kilómetros y nacionalidades, se encuentra un eje que pretende llevar al observador a lo que está detrás de ellas y les sustenta.

En opinión del maestro Montes de Oca es importante señalar que para fotografiar paisaje se debe tener paciencia de pescador, buenos conocimientos atmosféricos y ser muy observador para encontrar el momento preciso de la toma. Al contrario de lo que la gente cree, estos lugares difícilmente se encuentran a la primera. En la mayoría de los casos hice varias visitas anteriores donde estudié el ángulo, la hora correcta y el equipo adecuado.

"Cuando fotografío el paisaje, trato de que el equilibrio de luces, sombras y composición transmita el gran amor y admiración que profeso a la naturaleza. Sin embargo, estos factores no son suficientes para lograr buenos resultados. Es fundamental también tener una técnica depurada y conocer las características del material ocupado. Es indispensable conocer y tener el equipo perfectamente calibrado antes de la realización de cualquier proyecto. En especial hablando de paisaje, donde por la lejanía no hay posibilidades de hacer cambios y hay que tomar decisiones muy rápidas en ocasiones: el momento clave para fotografiar los crepúsculos y los amaneceres dura unos cuantos minutos y es ahí donde hay que confiar casi ciegamente en los instrumentos de medición y el equipo con que se trabaja. Siempre he pregonado que la técnica debe estar al servicio de la expresividad; pero hay que dejar de pensar en ella a la hora de concebir la fotografía".






El maestro Montes de Oca ha pasado de la impresión analógica a la digital con una maestría que se siente, se ve y se palpa en sus búsquedas, ansias nuevas y antiguas que se mezclan enfrentadas, a veces armónicamente, en procesos creativos llenos de la vida y el tiempo que lo definen. Así, su invitación principal es: "Mira todo lo que mis ojos tienen que mirar para que mi alma pueda ver". La diferencia entre utilizar haluros de plata, píxeles o ambos es sólo circunstancial.

El maestro Montes de Oca no se preocupa por convertirse en un adalid de los viejos o nuevos tiempos de la fotografía ni tampoco aceptaría esa clasificación. Lo que sí queda claro es su genuina búsqueda de coherencia expresiva mientras estudia y se apropia de los nuevos signos de sus tiempos.

En su obra de artista maduro se nota al joven que platica con su maestro y escucha con atención la enésima repetición de la antigua premisa: "primero piensa qué quieres decir y después exprésalo con coherencia".

Los viejos y nuevos tiempos de la fotografía, independientemente de lo que en realidad sean, saben de la conveniencia de tomar en cuenta la existencia de miradas cuyo eje sea la búsqueda de coherencia.

La obra de este maestro mexicano es una de ellas; la belleza con que la presenta es tan sólo una ruta generosa que ofrece para atisbarla.