La búsqueda de nuestra luz interna en la oscuridad nocturna

Texto: Héctor Montes de Oca



Considero a la fotografía en blanco y negro como un ventajoso medio de expresión personal. Comprendo que tiene muchas aplicaciones, utilidades y funciones pero mi interés primordial deriva de sus posibilidades expresivas pues así me relaciono mejor con ella.

La fotografía nocturna ha sido siempre considerada como una gran dificultad para los fotógrafos y lo sigue siendo a pesar de los avances que ahora tienen los equipos y materiales fotográficos como los que mencioné en mi anterior colaboración.

Las problemáticas que la fotografía nocturna nos ha impuesto a los fotógrafos desde hace más de un siglo permanecen vigentes. De hecho, la preocupación por robarle detalles a las sombras y rescatarlos de entre luces que insisten en dificultarnos su manejo, así como la inevitable presencia de tonos absolutos de negro o blanco, siguen siendo sólo algunos de sus elementos más conflictivos pero también esenciales.

Sólo hasta la segunda mitad del siglo XX se difundió el uso de materiales y equipos que pudieran ser alternativas viables para el manejo de esas situaciones de luz extrema, difícil y casi nula.

Ya vimos que las posibilidades actuales de la fotografía nocturna son inmensas y a nuestro alcance gracias a los avances técnicos. Pero no creo que las viejas enseñanzas de los maestros resulten inútiles en estos tiempos de aceleradas innovaciones tecnológicas.

La primera consideración que debe hacerse en una escena nocturna es que debemos afrontarla como una escena de alto contraste y adecuar la manipulación de la escala de grises efectuada por nuestro proceso fotográfico a esta condición.

Una escena nocturna común y corriente contiene negros y blancos absolutos que bien pueden dominar la mayor parte del encuadre. De entre ellos debemos rescatar detalles y texturas que permitan complementar el discurso de nuestra imagen. Una antigua regla de composición que sigue vigente hoy día me ayudará a culminar mejor esta argumentación:

La imagen en blanco y negro determina su eficacia, primordialmente, por la adecuada conjunción de sus elementos abstractos y no tanto por los detalles captados.

Así, por ejemplo, rescatar detalles en una imagen mal compuesta limita demasiado los alcances de nuestra imagen.

La falta de detalle en los extremos lumínicos es una calamidad únicamente para los fotógrafos con visión limitada. Bien manejados pueden intensificar la capacidad expresiva de la imagen.

Como ya mencioné, mis fotos nocturnas resultan mejor cuando no tengo una luz fuerte en el primer plano y en horas extremas del amanecer y atardecer.

Algo muy interesante de las escenas nocturnas es que le obligará a conocer con maestría su exposímetro, lo cual notará de inmediato en sus negativos. Lo mismo sucede si no se tiene o maneja bien el exposímetro.

Aquí también resulta útil otra vieja lección que nos han dejado los maestros:

Es mejor medir con el exposímetro las sombras para determinar la exposición y dejar que las altas luces se controlen por el revelado y la impresión.

Como mis lectores habituales ya saben, este procedimiento se hace para compactar o expandir la gama de grises según nuestras necesidades.

Pero... ¿cuáles son esas necesidades?.

Si usted va invertir tanto tiempo dinero y esfuerzo tan sólo para captar el relieve de una luna llena le conviene reconsiderar sus planes.

Detenga un poco esas cavilaciones sobre los Isos espectaculares y el grano de su imagen que nunca verá en su forma original a menos que consiga un microscopio muy bueno.

Le propongo que se pregunte:

• ¿Qué busco en una escena de alto contraste?
• ¿Por qué me interesan sus dificultades?
• ¿Qué elementos del ámbito nocturno me interesa captar y porqué?
• ¿Qué utilidad tendrán mis imágenes ya sea de manera personal o bien profesionalmente?
• ¿Estoy preparado para enfrentar un reto así en cuanto a equipo, materiales y experiencia?
• ¿Cómo y cuándo solventaré las deficiencias que tenga?
• ¿Qué utilidad futura tendrán estos conocimientos?

Una vez que se responda estas y otras preguntas que se le ocurran, podrá verse con un montón de dudas y complicaciones extra; sin embargo, las tendencias personales que sustentarán su trabajo podrán plantearse con mayor firmeza.

Entonces, sus cavilaciones sobre la sensibilidad que busca en una película tendrán más sentido pues ya sabrá mejor qué buscar. Lo demás es simple investigación profesional y hay muchos medios donde conseguir información adecuada.

Su trabajo será mucho más suyo y consciente. Su vida misma será enriquecida si me permite decirlo así.

Le aseguro que será más interesante y rentable buscarse a usted mismo que los detalles del plenilunio.

Una herramienta que le puede ayudar en esta etapa de su proceso fotográfico es una tercera y antigua recomendación que resulta muy pertinente aquí:

Es recomendable tener clara una previsualización de la escena y todo el proceso técnico hasta la impresión.

La mejor manera de enfrentarse a la fotografía nocturna es experimentando, de preferencia con películas y reveladores diseñados para el caso. Su ventaja aquí es que su experimentación será menos costosa y eficiente si encuentra directrices previas que la encaminen.

Por ejemplo, en nuestros días, afortunadamente, las características de las nuevas películas harán posible, en ciertos casos, captar detalles aún donde nuestros ojos no los ven. Lo cual nos lleva a plantear la importancia de la elección de la película.

Los productores han hecho montones de películas porque saben que existen múltiples situaciones fotografiadles y algunas se adaptan mejor que otras a esas situaciones. En este sentido resulta útil estudiar las especificaciones de los fabricantes sobre los usos y características de las películas.

Es obvio que la película con grano fino es una tendencia de muchos fabricantes pues ayuda a tener imágenes más nítidas pero también puedo dejar que éste se reviente por motivos expresivos sin que realmente sea un error en el proceso. Una muestra de ello es la obra del excelente fotógrafo brasileño Sebastián Salgado; al cual Kodak, especialista en películas de grano fino, promociona internacionalmente.

Deje que su búsqueda y necesidades expresivas determinen su trabajo, no las características de un producto industrial. Oblíguese a adaptar ese producto a su trabajo, no al revés.

Así, llegamos a otra enseñanza útil de los maestros:

El conocimiento pleno de los materiales y equipos garantizarán el manejo del oficio.

Sólo de esa manera sabrá cómo obtener lo que busca. Hoy los avances tecnológicos ponen los límites en nuestra creatividad, pero tiene que aprender a manejarlos.

Esto me lleva a plantear una última, pero no menos importante lección de los antiguos maestros:

El elemento más importante de la fotografía siempre se encuentra detrás de la cámara.

Creo firmemente en que la fotografía se basa en el tratamiento de a luz y puede ser un vehículo para nuestra expresividad; sin embargo, considero también que la fotografía nocturna es, también, una exploración de nuestra luz interna a través de la ausencia física de la luz, de la oscuridad que también forma parte de nuestras vidas.

Ojala que su búsqueda desemboque en un buen camino. Buena suerte.